FOMENTAR UNA VISIÓN INTEGRADORA TRASCENDIENDO FRONTERAS REGIONALES

Fernando Gandolfi, decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata y presidente de ARQUISUR, considera que la arquitectura “siempre está tensada por las condiciones políticas, económicas y sociales”.

“El gran árbitro en esta cuestión es el Estado porque, en definitiva, si una ciudad es avasallada a partir de la especulación nmobiliaria, sin desconocer la responsabilidad que en ello tiene el sector privado, en todo caso éste se mueve
dentro la reglas fijadas en el plano estatal”.

El arquitecto Fernando Gandolfi ocupa el cargo de presidente de ARQUISUR desde 2015.

Entre los desafíos y objetivos más relevantes asumidos en su gestión, propone continuar la línea conceptual de la institución, a la vez de introducir ciertas transformaciones vinculadas a un perfil que trascienda las fronteras del Mercosur, a fin de proyectar una
visión integradora en términos de incorporar nuevas escuelas, facultades y Universidades de países en el plano continental, y así consolidar un amplio espacio académico.

“ARQUISUR constituye un sitio con la capacidad de intercambiar experiencias a nivel docente, de gestión y, fundamentalmente, estudiantil. En tal sentido, uno los mayores desafíos institucionales refiere a la posibilidad de alcanzar en cada encuentro una
propuesta convocante atravesada por dos dimensiones, relacionadas a la particularidad de la sede convocante, en materia disciplinar y extra disciplinar, así como también el reconocimiento y abordaje de asuntos comunes a los países participantes. Por tal motivo, cada sede fija un tema propio; tal es el caso de lo sucedido en La Plata, asociado a ciudades vulnerables, con el recuerdo fresco de una inundación que hizo estragos; el año pasado en Bio Bío, Chile, relacionado a sustentabilidad, y en la reciente edición de San Juan, vinculado a la idea de proyecto. De esa forma, se combinan los temas referidos al quehacer de la arquitectura como disciplina y profesión, lo cual permite consolidar aspectos académicos y, por otro lado, buscar modos de interacción con la comunidad que sostiene a la Universidad pública”.

Grandes requerimientos

Gandolfi considera que la arquitectura “siempre está tensada por las condiciones políticas, económicas y sociales”.

“En la región existen países con grandes requerimientos por parte de la comunidad en cuanto a la posibilidad de acceso a un hábitat digno, a las ciudades en términos más extensos y, por otro lado, a la necesidad de reforzar la formación profesional en un campo que suele definirse como generalista. Particularmente, los centros de estudios argentinos presentan un tipo de enseñanza que atiende a una veintena de incumbencias profesionales pero, también es motivo de consideración que la diversidad y heterogeneidad de la formación del arquitecto hace que pueda ubicarse en distintos roles, los cuales, a veces, no están específicamente entendidos como una incumbencia.
Ello depende del lugar de origen, de las inquietudes personales y de las posibilidades de la propia sociedad donde se inserta”.

Al hacer referencia a la calidad de preparación de los egresados, el decano marplatense entiende que “la formación es muy buena, y está basada en un sistema de evaluación que cubre la necesidad de conocimiento del futuro profesional”.

“Las Facultades de nuestra disciplina se encuentran comprendidas entre las que implican un riesgo público, razón por la cual son evaluadas en términos de contenidos curriculares, rendimiento académico y permanencia en la carrera, cumpliendo así con los objetivos de una formación adecuada. Existen matices en relación a las posibilidades de cada estudiante, y en este aspecto se da una paradoja porque, a veces, desde un criterio eficientista las carreras universitarias son cuestionadas en relación a su prolongación en el tiempo.

En el caso de arquitectura, y particularmente de nuestra Facultad, las posibilidades que brindan los tres turnos horarios, las cátedras paralelas y la ausencia de cupos, permite desarrollar los estudios en paralelo a otro tipo de compromisos familiares y laborales. la idea que realizar la carrera universitaria al tiempo de desarrollarse en otros ámbitos determina su prolongación en el tiempo y no constituye un parámetro de rendimiento. En definitiva, se trata de una formación que, tras los seis años que implica nuestro plan de estudio, o en un período más extenso en virtud de las variables mencionadas, la Facultad entrega a la sociedad profesionales preparados para enfrentar distintos desafíos, sumándole a ello la incorporación continua de conocimientos como en cualquier profesión. En realidad, las capacidades se desarrollan en forma permanente y durante toda la vida”.

Relación público-privado

Gandolfi explica que, a nivel institucional, no existe relación con los centros de estudio privados, porque, en el caso de la Facultad que dirige, participa únicamente de espacios generados en función de la Universidad pública.
“Los contactos entre ambos ámbitos devienen, eventualmente, del traslado de un estudiante y, en la medida que esas casas de estudio deben tener un reconocimiento ministerial, hay cierta compatibilidad en los programas, pero los casos son analizados en cada caso particular. En general, no hay nexo posible, dado que los objetivos y las condiciones de formación son muy distintas”.

Posición ideológica

En su calidad de profesional, Gandolfi evalúa la coyuntura por la que atraviesa la región en cuanto al desarrollo edilicio, tomando en cuenta las distintas variables académicas, sociales, comerciales y políticas.
“La arquitectura en el ámbito comercial existe desde que existe el capitalismo en los términos actuales y aún antes. Por lo tanto, es una decisión estrictamente personal el campo de desarrollo de la profesión, mas allá de las posibilidades que otorgue el medio.

El gran árbitro en esta cuestión es el Estado porque, en definitiva, si una ciudad es avasallada a partir de la especulación inmobiliaria, sin desconocer la responsabilidad del sector privado, en todo caso éste se mueve dentro la reglas fijadas en el plano estatal.

En tal sentido, cuando la acción privada va en detrimento de la ciudad existen, particularmente, fallas en los distintos niveles, nacional, provincial o municipal.
Obviamente, al respecto hay un posicionamiento ideológico de los arquitectos, el cual depende tanto de su formación como de otros elementos que hacen a su vida política, familiar, o de su formación en instituciones educativas previas a su ingreso a la Facultad”.

“La Facultad está orientada a la formación de una conciencia crítica con respecto a las actuales condiciones sociales, y son muchos los ámbitos en que un arquitecto puede ser útil a la sociedad, insertándose en distintos medios, inclusive en el privado, desde donde
puede tener un grado de incidencia dentro de determinadas condiciones en la construcción del habitar”, agrega.

Respecto a la incidencia de la opinión profesional en las decisiones de crear arquitectura y urbanismo, Gandolfi opina que “es una realidad que depende de cada lugar; la propia relación entre la Facultad y el poder publico, municipal o provincial, depende de la situación de cada ciudad. En el caso de La Plata, a pesar de ser la capital de la Provincia, no se ha producido un sentido de capitalidad, el cual está generalmente asociado a la proximidad con Buenos Aires. Es así como, históricamente, no existe un arraigo de los gobernadores, o del poder provincial, en relación a la ciudad y, por otro lado, desgraciadamente las ultimas gestiones municipales no establecieron una articulación con lo producido y lo que potencialmente se desarrolla en el ámbito de la Facultad. El caso emblemático es el de las inundaciones, cuyas causas estuvieron diagnosticadas y pronosticadas por distintos estudios fundamentalmente en el ámbito de la facultad de ingeniería y finalmente se tuvieron en cuenta cuando la catástrofe ya había ocurrido y ahora vemos las obras que desde la universidad habíamos propuesto hace años se están ejecutando luego que la inundación aconteció, existiendo los elementos para realizar y llevar adelante una política de prevención”.

Proyectando futuro

“Pensar en el rumbo futuro de la arquitectura es difícil porque hay que tomar en cuenta las realidades globales, regionales, locales, y en este punto hago una especie de nota auto referencial. En el transcurso de mi formación, e incluyendo la generación anterior,
nos obligaron a encasillarnos de determinada manera, en una determinada tendencia arquitectónica, con un componente eminentemente estético o marcadamente político y social. Ahora vivimos en una sociedad más diversa y abierta en comparación con la de
hace 30 años y, en tal sentido, la arquitectura también ha experimentado este fenómeno de apertura a preocupaciones y discusiones. Quizás esto resulta en imágenes mucho más heterogéneas y en formas distintas pero, en definitiva, construyen una idea, no tanto de
libertad individual, sino colectiva en cuanto a la posibilidad de movernos en el seno de cada sociedad”.

Gandolfi puntualiza finalmente que definir un “estilo” referido a la disciplina no es correcto y argumenta sus razones. “El término estilo no lo comparto, aunque no su utilización no es privativa de un sector en particular, sino del propio colectivo de arquitectos. En mi misión como profesor de Historia de la Arquitectura y de Proyecto Arquitectónico busco, de alguna manera, desterrarlo de la enseñanza por estar ligado a la historia del arte, la cual tiene, fundamentalmente, una aproximación visiva a los objetos que estudia. En realidad es una noción muy parcial de la arquitectura que puede definir, por ejemplo, la fachada de un edificio, para lo cual preferimos hablar de lenguaje, pero nada dice de su tipología, espacios, materialidad, lógicas proyectuales de las teorías que lo sustenta, las cuales son mucho más amplias y ricas que la idea de estilo”.

“Cabe aclarar que no es una jerga exclusivamente extra arquitectónica, sino que la mayoría de los colegas la utilizan pero, desde mi punto de vista, resulta una noción insuficiente y tranquilizadora al momento de definir un habitat. Cuando hablamos de lo gótico, lo hacemos con una noción contemporánea de ese sistema porque, en definitiva, se trata de elementos estructurales, espaciales, y compositivos, que hacen a esos edificios. Sin embargo, composición es un término prácticamente denostado por la arquitectura moderna porque se ligaba básicamente al academicismo y, en realidad, en este caso no lo considero un anatema, sino que es una palabra que habla de la organización y distribución de funciones en el espacio de una construcción. Es así como, es posible decir que cualquier edificio tiene un tipo de composición que habla de la sala teatral ubicada en el centro, que al frente se encuentra un hall, entre otros, y esos son elementos compositivos que pueden ser independientes del lenguaje o del estilo”.